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Premios Grammy 2018: la industria musical no atendió los reclamos de igualdad de género

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 Los Premios Grammy festejaron sus 60 ediciones en medio de una industria musical fortalecida por el streaming y poco afecta a reflejar los vientos de cambio que soplan en el mundo del entretenimiento y la sociedad norteamericanos. Bruno Mars, aquí con la rapera Cardi B, el gran ganador de la noche

«La mujer es el negro del mundo. Sí, ella lo es, pensá en eso. La mujer es el negro del mundo. Pensalo y hacé algo al respecto». Conciencia y diversidad fueron los lemas del Grammy para celebrar su edición 60ª. Conciencia pensando en el movimiento #Time’sUp en contra de los abusos sexuales que salieron a la luz en el mundo del espectáculo el último año. La palabra diversidad se usó teniendo en cuenta que por primera vez no había un hombre blanco norteamericano nominado para el premio a la mejor grabación ni al álbum del año. Pero, digámoslo, poco de eso ocurrió anteanoche en el Madison Square Garden de Nueva York, en la premiación más importante de la industria musical. Un show megalómano que, más allá de gestos para las cámaras, nada tuvo del espíritu de aquella canción que escribieron en 1972 Yoko Ono y John Lennon que denunciaba en un mismo verso la realidad de las mujeres y de los negros en este mundo.

Lady Gaga y Mark Ronson. La siempre excéntrica diva del pop cantó su tema "Joanne" (dedicado a su padre, su abuela y basado en la corta y fatídica vida de su tía) junto al productor de su último álbum, pero el detalle freak estuvo esta vez en una suerte de piano alado, única escenografía de este set
Lady Gaga y Mark Ronson. La siempre excéntrica diva del pop cantó su tema «Joanne» (dedicado a su padre, su abuela y basado en la corta y fatídica vida de su tía) junto al productor de su último álbum, pero el detalle freak estuvo esta vez en una suerte de piano alado, única escenografía de este set

«Long live music» (larga vida a la música) fue el eslogan de estos Premios Grammy, que buscan aggiornarse año tras año, pero sin la intención de utilizar ningún bisturí, ahora más que nunca con la mente puesta en cómo el streaming puede salvar el negocio musical más que en la eternidad de las canciones y los artistas.

Kesha, el símbolo de una lucha que recién comienza. Presentada por Janelle Monáe, la cantante subió a escena con Cyndi Lauper, Camila Cabello, Julia Michaels y otras. Todas de blanco, en apoyo al movimiento #Time'sUp. Cantó "Praying", el tema que escribió tras los abusos que sufrió de parte de su ex
Kesha, el símbolo de una lucha que recién comienza. Presentada por Janelle Monáe, la cantante subió a escena con Cyndi Lauper, Camila Cabello, Julia Michaels y otras. Todas de blanco, en apoyo al movimiento #Time’sUp. Cantó «Praying», el tema que escribió tras los abusos que sufrió de parte de su ex

El tiempo se acabó, sí, pero la industria musical parece que sigue manejándolo a su antojo. «La mujer es el negro del mundo. Sí, ella es, pensá en eso».

Grammy 2018: Bruno Mars y su discurso al ganar el premio por Álbum del año

U2, dentro y fuera del Madison Square Garden. Tras el cameo de Bono y The Edge en la apertura de la ceremonia a cargo de Kendrick Lamar, los irlandeses montaron una gran puesta en escena a orillas del río Hudson y con la Estatua de la Libertad como testigo privilegiada.
U2, dentro y fuera del Madison Square Garden. Tras el cameo de Bono y The Edge en la apertura de la ceremonia a cargo de Kendrick Lamar, los irlandeses montaron una gran puesta en escena a orillas del río Hudson y con la Estatua de la Libertad como testigo privilegiada.

Y así parece funcionar el asunto. Edición tras edición. Nada nuevo bajo el sol. Un pequeño espacio permitido para la crítica políticamente correcta, un aumento de figuras de la música negra, pero si están acompañadas por estrellas blancas, mejor, mucho autobombo y ombliguismo, vermú con papas fritas y… good show.

Si hasta Luis Fonsi Daddy Yankee tuvieron al engalanado público en sus manos con su «Despacito», tomando el lugar de «latino bueno» que alguna vez ocupó Ricky Martin, con una decena de caderas bamboleándose de aquí para allá en primer plano, para la delicia de John Legend, que movía la cabeza hipnotizado. «No nos vamos con las manos vacías esta noche. Romper la barrera del idioma y unir al mundo con una canción es el mejor premio que uno puede ganar», escribió Fonsi en su cuenta de Instagram.

Elton John empezó a despedirse. El dueto de Sir Elton John y Miley Cirus conmovió a todos con un viaje en el tiempo al interpretar el clásico de 1971 "Tiny Dancer". Anteojos y brillos para sir Elton John y sobrio vestido rojo para la niña traviesa del pop.
Elton John empezó a despedirse. El dueto de Sir Elton John y Miley Cirus conmovió a todos con un viaje en el tiempo al interpretar el clásico de 1971 «Tiny Dancer». Anteojos y brillos para sir Elton John y sobrio vestido rojo para la niña traviesa del pop.

Más allá de la desafortunada ausencia de Lorde arriba del escenario, la producción de los musicales en vivo una vez más fue lo mejor de la noche, con Elton John cantando a dúo con Miley Cyrus el clásico «Tiny Dancer»; Kendrick Lamar desplegando una impactante puesta en escena en la apertura de la ceremonia (con Bono y The Edge como extras); el emotivo «Praying» de Kesha, acompañada por un grupo de cantantes vestidas de blanco; el piano alado de Lady Gaga cantando junto a Mark Ronson, y los irlandeses de U2interpretando su nuevo simple a orillas del río Hudson.

Habrá que admitir también que el golpe de efecto de hacer la fiesta en Nueva York después de quince años en vez de la siempre soleada Los Ángeles fue una buena movida, pero la jugada apenas sirvió para que Sting cantara que todavía se siente un extranjero en esa ciudad y para que Bono y compañía hicieran lo suyo frente a la Estatua de la Libertad.

Así las cosas, paradojas de la industria musical mediante y en contra de los vientos de cambio, anteanoche U2 tuvo más protagonismo que el movimiento #MeToo.

por  Sebastian Ramos /la nacion